BOSTON -15 de enero, 2002- Una dieta con poca carne y sal puede reducir considerablemente el riesgo de padecer los dolorosos cálculos renales, según un estudio realizado en Italia que contradiría los conocimientos médicos convencionales según los cuales las dietas bajas en calcio ayudan a evitar la formación de piedras en los riñones.Los resultados de la investigación mostraron que los hombres que siguieron una dieta con un consumo de calcio de 400 miligramos al día fueron el doble de proclives a desarrollar cálculos que los que consumieron un aporte normal de calcio, de unos 1.200 miligramos diarios.
El estudio, realizado en 120 hombres, descubrió que los voluntarios que seguían una dieta baja en sal y grasa, pero con cantidades normales de calcio, fueron la mitad de proclives a desarrollar cálculos que los que consumían una dieta baja en calcio.
"Conjeturamos que este tipo de dieta puede ser de gran valor en las etapas iniciales de la enfermedad", según el equipo dirigido por Loris Borghi, de la Universidad de Parma, en Italia.
"Los médicos no deberían recomendar una dieta baja en calcio" para prevenir los cálculos renales recurrentes, expresó David A. Bushinsky, de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester, Nueva York, en un artículo publicado en la misma revista.
Los autores del estudio "dan una respuesta clara a la cuestión de la relativa ineficacia de estos enfoques alternativos", agregó.
Millones de personas padecen cálculos renales, de las cuales los hombres constituyen el 80 por ciento de las víctimas. Muchas de las piedras pueden expulsarse, pero en un 15 por ciento de los casos se recomienda la cirugía o un tratamiento para pulverizarlas.
Asimismo beber de 10 a 12 vasos de agua durante el día puede impedir la formación de cálculos y ayudar a expulsar las más pequeñas.